Mr Magoo viaja a Washington*

18/03/18

El 1º de marzo de 2018, la Comisión Europea autorizó una fusión anunciada más de un año antes y notificada el 22 de agosto de 2017: Essilor/Luxottica (M. 8394). De forma inhabitual tras una 2ª Fase, la autorización fue incondicional.

El resultado de seis meses de investigación (¿?) resulta particularmente llamativo si tenemos en cuenta los hechos, es decir, el tamaño relativo y absoluto, las cuotas de mercado o la cartera de productos de las partes. Todo parece indicar que el nuevo Grupo Essilor-Luxottica reducirá sustancialmente la competencia, se volverá inalcanzable para cualquier competidor y logrará un control más férreo aún sobre las ópticas.

Ante este cuadro, ¿qué ha hecho la Comisión? Pues bien, ha mantenido a raya a los competidores publicando la apertura de la investigación de 2ª Fase con cuatro meses de retraso (¡!) y renunciando a cualquier pliego de cargos así como a la audiencia pública posterior. En lugar de ello se ha apoyado en “respuestas de casi 4000 ópticas de toda Europa”, según afirma en su comunicado de prensa.

El “test de mercado” en los procedimientos de control de concentraciones es uno  de los mitos más absurdos de la Comisión. Al margen del valor habitual que puedan tener este tipo de investigaciones rápidas y sesgadas, pedirles a las ópticas que opinen sobre esta gigantesca fusión parece particularmente atinado. Viendo lo que se les venía encima, las ópticas se abstuvieron de oponerse abiertamente a la fusión desde el momento en que se anunció. No es ninguna coincidencia que el único precedente de que una autoridad de defensa de la competencia se opusiera a precios meramente recomendados (¡!), que normalmente son un ejemplo de manual de una práctica comercial legítima, es la prohibición alemana a los fabricantes de lentes, incluida Essilor, de recomendar precios de venta al público –– porque no constaba que ninguna óptica se hubiera apartado jamás de tales recomendaciones.

Así que, basándose en opiniones tan libres y objetivas, la Comisión concluye que “Essilor tiene poder de mercado e incentivos insuficientes para excluir a los competidores de Luxottica.” Que ambas partes hayan expandido vigorosamente durante una década para lograr convertirse mutuamente en su competidor más potente parece ser irrelevante. Pero tal vez lo que determina el grado de competencia en un mercado no es el número de competidores sino su fuerza.

A pesar de nuestro título, mirar hacia Washington no ayudó mucho, puesto que la FTC también autorizó la operación a pesar de cuotas de mercado más altas aún en EE.UU.. Ahora que está hecho, igual las autoridades de defensa de la competencia querrán dedicar un poco de tiempo a estudiar las trampas de las fusiones verticales. Y convendría que cada una de ellas velase por no dar al Grupo Essilor-Luxottica motivo de citar al famoso miope Don Quincy presumiendo de que “Ay, Magoo, ¡lo hiciste de nuevo!

 

*Esta entrada resume el artículo de opinión publicado el 2-3-2018 en Euractiv.

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