19/11/12
El pasado día 24 de octubre, el Tribunal Supremo del Reino Unido declaró inadmisible una demanda de daños y perjuicios presentada por BCL, empresa de granjas avícolas industriales que había adquirido vitaminas a BASF. El 21 de noviembre de 2001, la proveedora fue multada por la Comisión Europea, como integrante del cártel de las vitaminas, por importe de 296,16 millones de euros.
La demandante ejercitó su acción una vez agotado el periodo de prescripción de dos años, contados a partir de la fecha de firmeza de la decisión sancionadora. BASF no la recurrió, razón por la cual los dos años se contabilizaron a partir del vencimiento del plazo de recurso. El Tribunal Supremo desestimó la alegación de falta de claridad de la norma de prescripción. Bien es cierto que ésta parece estar perfectamente resumida en la página Internet de la Comisión Europea.
Según apunta, con razón, el Tribunal Supremo británico, las reglas procedimentales son competencia de los EE.MM., siempre y cuando no imposibiliten el ejercicio de una acción basada en el Derecho de la UE. La hoja de ruta de la Comisión para este año tampoco prevé armonizar dichas reglas. Este asunto muestra cómo los esfuerzos de la Comisión por mejorar la eficacia de estas acciones también dependen de la destreza de los juristas nacionales… algunos de los cuales debatirán sobre el tema los días 22 y 23 de noviembre en Barcelona.